El marido se está afeitando y la esposa grita:
- ¡Corre, corre Juan!
- ¡Corre, corre Juan!, insiste ella.
Por fin él le pregunta:
- ¿Qué pasa?
- Ven, ¡Que mamá se cayó por la ventana!
- ¡Ay, no me hagas reÃr que me estoy afeitando y me corto!
MartÃn estaba trabajando, cuando su jefe le pregunta:
¿No va a ir al velorio de su suegra?
Y él le dice:
No jefe, primero el trabajo, después la diversión.
Dos abogados han quedado para comer juntos, y uno de ellos se retrasa
considerablemente. Cuando llega, finalmente,
- Pero bueno, tio, que te ha pasado ?
- Es que he atropellado una botella de leche y se me pincho una rueda.
- Que pasa, que no viste la botella en la carretera ?
- No, el niño la llevaba debajo de su abrigo.
Habia una vieja en la parada del colectivo, pasa un borracho y la vieja le pregunta:
- Señor ¿que me puedo tomar para ir al cementerio?
Y el borracho le contesta:
- Sianuro, vieja de mierda.
Federico vivÃa en un apartamento con Karla. Ante los ojos de la familia de Federico Karla sólo compartÃa el apartamento con Federico. Nadie podÃa comprobar otra cosa.
Un dÃa, Federico invita a su madre a cenar a su apartamento. Durante la cena, la madre no pudo evitar reparar en lo hermosa que era Karla. Durante mucho tiempo habÃa tenido sospechas de que su hijo sostenÃa una relación con Karla y, al verla, la sospecha no pudo sino acrecentarse. En el transcurso de la velada, mientras observaba el modo en que los dos se comportaban, se preguntó si estarÃan acostándose. Leyendo a su madre el pensamiento, Federico asevera:
“Mamá, sé lo que estás pensando, pero te aseguro que Karla y yo sólo somos compañeros de apartamento”.
Aproximadamente una semana después, Karla le comentó a Federico que, desde el dÃa en que su madre vino a cenar, no encontraba el cucharón grande de plata para servir sopa.
Federico contesto que, conociendo a su madre, dudaba que ella se lo hubiese llevado pero que le escribirÃa una nota y que la dejarÃa en un lugar visible en la casa de su madre: en la puerta del refrigerador. Asà que se sentó y escribió:
‘Querida mamá:
No estoy diciendo que tú tomaras el cucharón de plata para servir sopa; tampoco estoy diciendo que no lo hicieras, pero el hecho es que éste ha desaparecido desde que tú viniste a cenar a mi apartamento.
Con todo cariño, tu hijo Federico’.
Unos dÃas más tarde, sobre su escritorio, Federico encuentra una nota de su madre:
‘Querido hijo:
No estoy diciéndote que te acuestas con Karla o que no te acuestas con Karla, pero el hecho es que si Karla se acostara en su propia cama, ya habrÃa encontrado el cucharón de plata para servir sopa que yo puse bajo sus sábanas.
Con todo cariño, mamá’.